Partimos de un problema, el dolor; perseguimos un propósito, la información. Y estar informado es haber solucionado la mitad del problema. Entonces, fue inmediato concluir que la mejor manera de dar salida a nuestra inquietud era la forma asociativa. Una Asociación en la que tiene cabida cualquier persona o entidad jurídica, puesto que el dolor tampoco hace distinciones sociales. Desde la fundación, el espíritu Sine Dolore se ha desarrollado y no cesa de extenderse por la geografía nacional, apoyados por personas que creen en el proyecto común y lo acercan físicamente a cualquier persona que se sienta identificada con la lucha contra esta manifestación de la vida que es el dolor.